El tornillo no es un detalle menor
Mucha gente cuida la elección del panel hasta el último milímetro y luego compra «unos tornillos cualquiera» para fijarlo. Es un error que pagamos viendo cubiertas nuevas con goteras puntuales o con chapas levantadas. La tornillería es la que sujeta todo y la que sella cada perforación, así que merece la misma atención que el panel.
Piénsalo así: en una cubierta hay cientos o miles de tornillos, y cada uno es un agujero que has hecho a propósito en una superficie que debe ser estanca. Si ese agujero no queda bien sellado, entra agua. Multiplica por todos los tornillos y entenderás por qué la fijación es tan importante. Un buen tornillo cierra su propio agujero; uno malo lo deja abierto.
En este artículo te contamos los tipos de tornillo, para qué sirve la arandela, cómo se aprieta bien y los fallos típicos que vemos en obra. Es información práctica para que tu cubierta o fachada no te dé sustos al primer otoño.
Tornillos autotaladrantes y autorroscantes
Para fijar panel sándwich se usan tornillos autotaladrantes, también llamados de punta de broca. La gracia es que el propio tornillo hace el agujero a la vez que rosca: no hay que pretaladrar. Llevan una punta en forma de broca que perfora la chapa y, según el caso, la estructura de apoyo, ya sea perfil metálico o madera.
El tornillo se elige según sobre qué vas a fijar. Para fijar sobre estructura metálica, como correas o perfiles de acero, se usa un autotaladrante con punta capaz de perforar ese metal. Para fijar sobre madera, el tornillo es distinto: rosca más gruesa y punta pensada para agarrar en la madera sin rajarla. Usar el de metal sobre madera, o al revés, da problemas de agarre.
La longitud del tornillo también cuenta. Tiene que ser suficiente para atravesar el espesor del panel y entrar bien en la estructura, dejando agarre de sobra. Un tornillo corto que apenas pilla la estructura es de los que vuelan con el viento. Por eso, cuando vendemos panel, conviene que nos digas el espesor para acertar con la tornillería.
- Autotaladrante de metal: para fijar sobre correas y perfiles de acero.
- Tornillo de madera: rosca gruesa, para estructuras de madera.
- La longitud debe atravesar el panel y agarrar bien en la estructura.
- Acabado resistente a la corrosión, a juego con la durabilidad de la cubierta.
La arandela de estanqueidad: el sello de cada agujero
Aquí está la pieza clave para que no entre agua: la arandela de estanqueidad, normalmente de EPDM, un caucho que aguanta muy bien el sol, la lluvia y los años. Es una arandela metálica con un anillo de goma vulcanizado debajo. Cuando aprietas el tornillo, esa goma se comprime contra la chapa y sella el agujero que el tornillo acaba de hacer.
El EPDM se usa precisamente porque no se reseca ni se cuartea con los rayos UV como hacen otros cauchos más baratos. Una arandela mala se endurece en pocos años, pierde el sellado y empieza a gotear por cada tornillo. Por eso no merece la pena ahorrar aquí: la arandela es lo que mantiene estanca la cubierta tornillo a tornillo durante toda su vida.
El sellado depende de que la arandela se comprima en su punto justo. Ni poco ni demasiado. Si la goma queda floja, no sella; si la machacas, se desborda y pierde elasticidad. Ese punto medio es lo que marca la diferencia entre una cubierta seca y una que llora por los tornillos, y es justo lo que vemos en la siguiente sección con el par de apriete.
El par de apriete: ni flojo ni pasado
Apretar el tornillo en su punto es de lo más importante y de lo que más se descuida. El objetivo es que la arandela de EPDM quede comprimida lo justo: la goma asoma ligeramente por el borde del platillo metálico, formando un pequeño reborde uniforme alrededor. Eso indica que está sellando bien sin estar machacada.
Si te quedas corto y aprietas poco, la arandela no llega a comprimirse y el tornillo queda flojo. Resultado: no sella el agua y, además, con las vibraciones y el viento la fijación se afloja con el tiempo. Es de los fallos que provocan esas goteras que aparecen meses después de terminar la obra, cuando ya nadie se acuerda de cómo se apretó.
Si te pasas y aprietas de más, machacas la goma, la deformas y la dejas sin capacidad de sellado, o incluso abollas la chapa hundiendo el punto del tornillo, creando una pequeña cubeta donde se queda el agua. Por eso lo ideal es usar atornillador con control de par o regulación de profundidad, para que todos los tornillos queden iguales y en su punto. La mano sola, a ojo, tiende a apretar de más unos y de menos otros.
- Apriete correcto: la goma asoma un reborde uniforme bajo el platillo.
- Apriete flojo: no sella y se afloja con el tiempo.
- Apriete excesivo: machaca la goma y abolla la chapa formando una cubeta.
- Usa atornillador con control de par para que todos queden igual.
Dónde va el tornillo: cresta o valle
Una duda muy habitual: ¿el tornillo va en la parte alta del nervio (la cresta) o en la parte baja (el valle)? Depende del tipo de panel y de la zona, pero hay una idea general que conviene tener clara: por el valle es por donde corre el agua. Fijar en el valle significa perforar justo donde más agua pasa, así que esas perforaciones tienen que estar perfectamente selladas.
En cubierta, mucha gente prefiere fijar en cresta para alejar el tornillo del agua que corre por el valle, usando tornillos algo más largos que salvan la altura del nervio. En otros casos y según el perfil del panel, la fijación va en valle con su arandela bien apretada. Lo importante es seguir el criterio adecuado a tu panel y no improvisar.
También hay que respetar la separación entre tornillos y reforzar en los bordes, los aleros y la cumbrera, que son las zonas que más sufren con el viento. Un tornillo de menos en el alero puede ser por donde el viento empiece a levantar la chapa. Si tienes dudas de cuántos tornillos y dónde, te orientamos según el panel que lleves y la zona donde estés.
Errores típicos que reparamos
Después de muchos años fabricando y atendiendo dudas de montaje, los fallos de tornillería se repiten siempre. El más común es apretar de más, machacando la arandela. El segundo, usar tornillos demasiado cortos que apenas agarran la estructura. El tercero, atornillar con el tornillo inclinado, de modo que la arandela no apoya plano y sella solo medio agujero.
Otro clásico es reutilizar agujeros viejos al montar sobre una estructura que ya tuvo panel, o desatornillar y volver a atornillar en el mismo punto: la segunda vez el agarre y el sellado ya no son los mismos. Y también vemos mezclar tornillos de procedencia dudosa con acabado que se oxida en un par de inviernos, dejando regueros de óxido por toda la cubierta.
La buena noticia es que todos estos errores se evitan con cosas sencillas: tornillo adecuado al espesor y a la estructura, arandela de EPDM de calidad, apriete en su punto con control de par y respetar la posición y la cantidad. Es de las partes de la obra donde un poco de cuidado evita muchísimos problemas a futuro.
- No aprietes de más: respeta el reborde de goma.
- No uses tornillos cortos: que agarren bien la estructura.
- Atornilla recto, perpendicular a la chapa, para que la arandela apoye plano.
- No reutilices agujeros viejos ni tornillos de calidad dudosa.
Preguntas frecuentes sobre tornillería
¿Cuántos tornillos lleva un panel? Depende del tamaño del panel, del perfil y de la zona (las zonas de viento y los bordes llevan más). No hay un número único. Lo que sí es seguro es que escatimar tornillos en aleros y cumbrera es buscarse problemas con el viento. Si nos cuentas tu cubierta, te orientamos sobre la cantidad.
¿Vale cualquier tornillo del ferretero? No. Tiene que ser el adecuado a tu estructura (metal o madera), de la longitud correcta para tu espesor de panel, y con arandela de estanqueidad de EPDM. Un tornillo sin arandela buena o demasiado corto te dará goteras o chapas flojas, por barato que haya sido.
¿Puedo apretar a mano con un destornillador normal? Para unos pocos quizá, pero para una cubierta entera necesitas atornillador con control de par o regulación, para que todos queden iguales y en su punto. A mano es muy fácil pasarse con unos y quedarse corto con otros, y ahí empiezan los problemas de sellado.
¿Vosotros suministráis la tornillería? Sí, junto con el panel y los remates te podemos servir la tornillería adecuada a tu caso, con arandela de EPDM y en el color que pegue con tu cubierta. Dinos el espesor del panel y sobre qué vas a fijar, y te decimos el tornillo que necesitas para que la cubierta quede estanca.
