Respuesta rápida
Regla rápida de espesores de panel sándwich: 30 mm para cobertizos y porches sin climatizar, 40–50 mm el estándar de nave agrícola e industrial, 60–80 mm para vivienda y edificios climatizados, y 100 mm para cámaras e industria agroalimentaria. Duplicar el espesor divide la transmitancia casi a la mitad: de U ≈ 0,55 W/m²·K con 40 mm a ≈ 0,28 con 80 mm.
La transmitancia térmica, explicada en sencillo
La capacidad aislante de un panel se mide por su transmitancia térmica U, en W/m²·K: cuánta energía atraviesa un metro cuadrado de panel por cada grado de diferencia entre interior y exterior. Cuanto más baja la U, mejor aísla. Un panel de 30 mm ronda los 0,71 W/m²·K; uno de 80 mm baja aproximadamente a 0,28 W/m²·K.
El espesor del núcleo es el factor dominante: duplicar espesor prácticamente divide la transmitancia a la mitad. Las chapas metálicas apenas influyen en el aislamiento; influyen en la resistencia mecánica.
Espesores recomendados por uso
Como regla práctica, estos son los rangos que recomendamos a nuestros clientes:
- 30 mm: cobertizos, leñeras, porches y espacios no climatizados donde el panel hace de cerramiento y poco más.
- 40–50 mm: naves agrícolas, almacenes, garajes y talleres. El estándar de la construcción industrial.
- 60–80 mm: naves climatizadas, granjas con control ambiental, viviendas y oficinas. Equilibrio entre confort y coste.
- 100 mm o más: cámaras, industrias agroalimentarias y edificios con alta exigencia energética.
Errores habituales al dimensionar
El error más caro es quedarse corto en un edificio climatizado: el sobrecoste de pasar de 40 a 60 mm se amortiza en pocos inviernos de calefacción. El error contrario también existe: pagar 80 mm para un cobertizo abierto no aporta nada.
Cada ficha de producto de nuestro catálogo incluye la tabla completa de espesores, pesos y transmitancias (en W/m²·K y kcal/m²·h·°C). Y si prefieres que lo veamos juntos, mándanos el uso del edificio por WhatsApp y te recomendamos espesor en el día.
Espesor, transmitancia y aislamiento: las cifras
Para ordenar las ideas, esta es la relación aproximada entre el espesor del núcleo de poliuretano y la transmitancia térmica U (cuanto más baja, mejor aísla). Son valores orientativos: cada fabricante publica los suyos en la ficha de producto, pero el orden de magnitud sirve para decidir.
| Espesor | Transmitancia U (W/m²·K) | Uso recomendado |
|---|---|---|
| 30 mm | ≈ 0,71 | Cobertizos y porches no climatizados |
| 40 mm | ≈ 0,55 | El estándar de la nave agrícola e industrial |
| 50 mm | ≈ 0,43 | Naves con uso continuado y almacenes |
| 60 mm | ≈ 0,37 | Espacios con cierto control de temperatura |
| 80 mm | ≈ 0,28 | Naves climatizadas, vivienda y oficinas |
| 100 mm | ≈ 0,22 | Cámaras e industria agroalimentaria exigente |
El espesor no lo es todo
El espesor del núcleo manda en el aislamiento, pero hay otros factores que conviene no perder de vista. El primero es la junta entre paneles: un machihembrado bien diseñado evita el puente térmico que, en paneles baratos, deja escapar calor justo por las uniones. Un panel grueso con una junta mala rinde menos de lo que dice su ficha, así que la calidad del encaje importa tanto como los milímetros.
El segundo factor es la condensación: aislar bien la reduce, pero en locales muy húmedos —granjas, salas de lavado— también hay que ventilar la cubierta. Y el tercero es la chapa: no aporta aislamiento, pero un espesor adecuado (0,5 mm en zonas de viento o con tránsito de mantenimiento) evita deformaciones que, con el tiempo, abren juntas y comprometen la estanqueidad de todo el conjunto.
Cuándo el espesor lo decide la normativa
En edificios de uso residencial o terciario, el espesor no es libre: el Código Técnico de la Edificación (CTE) fija una transmitancia máxima según la zona climática, y eso obliga a un espesor mínimo de panel para cumplir. Extremadura, con veranos muy exigentes, pide aislamientos generosos en cualquier construcción que se vaya a habitar o climatizar de forma estable.
En naves agrícolas o almacenes sin climatizar, en cambio, el espesor lo marcan el sentido común y el bolsillo más que la norma. La recomendación que damos es sencilla: si dudas entre dos espesores en un edificio que se va a usar de verdad, sube al mayor; el sobrecoste es pequeño frente a lo que cuesta corregir más tarde una cubierta que se ha quedado corta de aislamiento.
Un ejemplo práctico para fijar el criterio
Pongamos un almacén de fruta en las Vegas Altas. Sin climatización activa pero con producto sensible al calor, el objetivo es frenar la entrada del sol del verano. Aquí un panel de 50 a 60 mm es un buen punto de partida: aísla lo suficiente para amortiguar el calor extremeño sin disparar el presupuesto. Si además se mete frío, el salto a 80 o 100 mm se paga solo en consumo eléctrico a lo largo de las campañas.
El mismo razonamiento al revés: para un cobertizo de aperos abierto por un lado, gastar en 80 mm no aporta nada, porque el aire entra y sale; ahí 30 mm cumplen de sobra. Dimensionar es, en el fondo, ajustar el espesor a lo que de verdad ocurre dentro del edificio, ni un milímetro de más ni de menos.
Preguntas frecuentes
Resolvemos las dudas más habituales sobre el espesor del panel sándwich.
- ¿Qué espesor de panel necesito? Depende del uso: 30 a 40 mm para cobertizos y naves sin climatizar, 60 a 80 mm para vivienda y espacios climatizados, 100 mm para cámaras.
- ¿Qué es la transmitancia térmica? La U mide cuánta energía atraviesa el panel por grado de diferencia entre interior y exterior; cuanto más baja, mejor aísla.
- ¿Duplicar el espesor duplica el aislamiento? Aproximadamente: pasar de 40 a 80 mm reduce la transmitancia casi a la mitad y mejora mucho el confort térmico.
- ¿Influye la chapa en el aislamiento? Apenas; la chapa aporta resistencia mecánica. El aislamiento lo dan el espesor y el tipo de núcleo.
- ¿Me quedo corto o me paso de espesor? En edificios climatizados, mejor pasarse un poco: el sobrecoste se amortiza en pocas temporadas de calefacción o aire.
