Por qué la pendiente es lo primero que hay que decidir
Cuando alguien nos llama para cerrar una nave, un almacén o un cobertizo, lo primero que preguntamos no es el color ni el espesor, sino cuánta pendiente va a tener la cubierta. Y no es por capricho. La pendiente es lo que hace que el agua corra hacia los canalones en lugar de quedarse parada sobre las juntas. Un panel sándwich es muy buen producto, pero no es una piscina: cuanto más rápido evacúa el agua, menos posibilidades hay de que entre por algún solape o por un tornillo mal apretado.
Mucha gente piensa que con que el panel esté un poco inclinado ya vale. En la práctica no es así. Una pendiente demasiado justa hace que el agua avance despacio, y en cuanto sopla viento en contra o cae una lluvia fuerte, el agua sube por capilaridad y se mete donde no debe. Por eso conviene entender, antes de comprar el material, cuántos grados de caída vas a poder dar a tu cubierta.
Desde la fábrica en Badajoz vemos cubiertas de toda España y de Portugal, y casi todos los problemas de filtraciones que nos cuentan tienen el mismo origen: poca pendiente para la longitud de faldón que hay. Es un fallo que sale caro de corregir después, porque obliga a levantar paneles ya montados.
Qué pendiente mínima recomendamos
La norma general que damos por teléfono es sencilla: para cubiertas de panel sándwich con perfil grecado tipo cubierta, no bajes nunca de un 7 por ciento de pendiente, que viene a ser unos cuatro grados. Con eso el agua corre bien en faldones cortos y no tienes sustos. Pero ese número es un mínimo absoluto, no la cifra cómoda.
Si puedes, lo ideal es moverte entre el 10 y el 15 por ciento, sobre todo en zonas de lluvia abundante o donde caiga nieve. En Extremadura y en el Alentejo no es habitual la nieve, pero sí caen tormentas fuertes y muy localizadas que descargan mucha agua en poco rato. Esa es la situación que de verdad pone a prueba una cubierta, y para eso una pendiente generosa marca la diferencia.
Hay un matiz importante: cuanto más larga es la faldón, más pendiente necesitas. No es lo mismo una caseta de seis metros que una nave de veinticinco metros de faldón. En el primer caso un 7 por ciento aguanta de sobra; en el segundo, ese mismo 7 por ciento deja el agua recorriendo demasiados metros y conviene subir. Más abajo te lo desglosamos.
Cómo influye la longitud del faldón
El faldón es la distancia que recorre el agua desde la cumbrera hasta el alero. Cuanto más largo, más tiempo está el agua sobre el panel y más oportunidades tiene de encontrar un punto débil. Por eso la pendiente y la longitud van siempre de la mano: son dos lados de la misma cuenta.
Una buena costumbre es subir la pendiente a medida que crece el faldón. Si tu cubierta es de un solo paño muy largo, plantéate si merece la pena partirla con una limahoya o un cambio de cota, o directamente darle más inclinación. Esto lo decidimos contigo cuando nos pasas las medidas, porque el panel lo cortamos a medida en fábrica y nos interesa que la longitud encaje sin solapes intermedios siempre que se pueda.
- Faldón hasta 6 metros: pendiente mínima del 7 por ciento, recomendable 10 por ciento.
- Faldón de 6 a 12 metros: no bajes del 10 por ciento.
- Faldón de 12 a 20 metros: apunta al 12-15 por ciento y evita solapes intermedios.
- Faldón de más de 20 metros: valora dar el panel de una sola pieza cortado a medida o aumentar aún más la pendiente.
Solapes: el punto donde se cuela el agua
Si la longitud del faldón obliga a unir dos paneles a lo largo, ese solape transversal es el punto más delicado de toda la cubierta. Es justo donde el agua, si la pendiente es escasa, se acumula y empuja hacia arriba. Por eso siempre que el faldón lo permita preferimos servir el panel de una sola pieza, cortado a la medida exacta. Así te ahorras el solape y el riesgo que conlleva.
Cuando el solape es inevitable, hay que respetar un solape generoso entre paneles, sellarlo con cordón de butilo o masilla de poliuretano de calidad y colocarlo siempre en el sentido del agua, nunca al revés. El panel de arriba monta sobre el de abajo, jamás al contrario. Parece obvio, pero es uno de los errores más repetidos que nos cuentan.
Los solapes laterales, los que quedan entre panel y panel a lo ancho, también importan. La grecas están diseñadas para encajar y dejar caer el agua, pero si la pendiente es pobre, hasta esa junta lateral puede dar problemas. Otro motivo más para no apurar los grados.
Estanqueidad: tornillería, remates y sellados
La pendiente correcta es la base, pero la estanqueidad final depende de tres detalles que se montan en obra: los tornillos, los remates y los sellados. Un panel bien inclinado con tornillería mal puesta sigue goteando, así que no se puede descuidar ninguno de los tres.
Los tornillos autorroscantes deben llevar arandela de estanqueidad con junta de EPDM y apretarse en su punto justo: ni flojos, que dejan pasar agua, ni tan apretados que aplasten la arandela y la inutilicen. Van siempre en el valle de la greca, nunca en la cresta, porque en el valle quedan protegidos y la cabeza no recibe el golpe directo del agua que baja.
Los remates de cumbrera, alero, laterales y los puntos singulares como chimeneas o lucernarios son los otros candidatos a filtración. Conviene que el remate de cumbrera tenga vuelo suficiente y, en cubiertas de poca pendiente, reforzarlo con una banda de estanqueidad bajo el remate. Todos estos remates los fabricamos también a medida y te los enviamos junto con el panel.
- Tornillo con arandela de EPDM, apretado en su punto, colocado en el valle de la greca.
- Remate de cumbrera con vuelo suficiente y banda de estanqueidad si la pendiente es justa.
- Sellado de butilo o poliuretano en solapes transversales.
- Pasos de tubos y lucernarios con manguito o babero bien sellado.
Errores habituales que nos cuentan
El más común con diferencia es montar con menos pendiente de la cuenta para ganar altura libre dentro de la nave o para que la cubierta se vea más plana desde fuera. Es una tentación comprensible, pero a la primera tormenta fuerte aparecen las manchas de humedad. Si necesitas altura, casi siempre es mejor subir el alero que recortar la pendiente.
Otro fallo frecuente es apoyar el panel sobre una estructura que no está bien nivelada. Si las correas tienen flechas o desniveles, la pendiente teórica que calculaste en el plano no se cumple sobre el panel real, y aparecen zonas donde el agua se queda parada. Antes de montar, comprueba que la estructura sigue la pendiente prevista de cumbrera a alero.
Y el tercero: reutilizar tornillos viejos o de cualquier tipo. Un tornillo sin arandela de estanqueidad en una cubierta es una vía de agua garantizada. Es una pieza barata, no merece la pena ahorrar ahí.
Preguntas frecuentes
Reunimos aquí las dudas que más nos llegan al teléfono sobre la pendiente de una cubierta de panel sándwich.
- ¿Puedo poner panel sándwich con pendiente cero? No. El panel no es estanco por sí solo a agua estancada; necesita pendiente para evacuar. Para cubiertas casi planas existen otras soluciones, pero no este producto.
- ¿Cuál es el mínimo razonable? Un 7 por ciento, unos cuatro grados, y solo en faldones cortos. Por debajo de eso no lo recomendamos.
- ¿Más pendiente da más problemas de montaje? No especialmente; lo que cambia es la seguridad para trabajar en cubiertas muy inclinadas, donde hacen falta más medios anticaída.
- ¿Podéis cortar el panel a la medida exacta de mi faldón? Sí. Lo cortamos en fábrica para que evites solapes intermedios siempre que la longitud lo permita.
- ¿Hacéis envíos a Portugal? Sí, servimos a toda España y Portugal; estamos a treinta kilómetros de la frontera y trabajamos mucho el Alentejo.
